N°19
CUERPOS

Nº19 Cuerpos
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N°19
CUERPOS

LOS CUERPOS EN TIEMPOS DE TURBULENCIAS
por Clara Schor-Landman
CUERPOS DIBUJADOS
por Carlos Rossi
PSICOANÁLISIS EN EL HOSPITAL
por Jorge Bekerman
LA OBESIDAD: UN OBSTÁCULO A LA RELACIÓN ENTRE LOS SEXOS
por Vera Gorali
UN CUERPO
por Debora Nitzcaner
¿HACE FALTA MOSTRAR TODO?
por Marisa Chamizo
MARCAS EN EL CUERPO Y PSICOSIS
por Miguel H. Furman
EL CUERPO DE LA ANGUSTIA
por Daniel Aksman
HEDONISMO Y CUERPO
por Silvia Ons
EL CUERPO COMO SUPERFICIE
por Lucía D’Angelo (desde Barcelona)
LOS SÍNTOMAS Y EL CUERPO, ANTES Y AHORA
por Dr. Roberto Ileyassoff
REMINISCENCIA... EL NIGMA DEL CUERPO
por Olga G. de Molina
HUELLAS DEL AFECTO EN EL CUERPO
por Beatriz Gomel

por Edit Beatriz Tendlarz

¿ Para qué sirve un cuerpo? Cirugías estéticas, implantes e injertos, modificaciones corporales (tatuajes, piercings, uso de siliconas en los pechos de las mujeres y en los penes de los hombres), dietas para adelgazar o engordar, la invasión farmacológica que busca modificar las reacciones y morfologías corporales; y la lista, por supuesto, puede seguir.
En la actualidad resulta vastísimo el tratamiento del cuerpo por parte del mercado y las ciencias, así como el tratamiento que le otorga al cuerpo el arte contemporáneo: el body art es apenas un ejemplo de esa tendencia a usar el cuerpo como “material plástico”, a colorearlo o “ensuciarlo” a modo de lienzo para el trabajo artístico. Es una tendencia que llega a un clímax con la famosa exhibición de cadáveres que recorrió últimamente las principales capitales del mundo: fueron 17 los cuerpos que, sin vida, se sometieron a un proceso de plastinización, en un procedimiento que llevó a que miles de personas observaran, no sin avidez, sus músculos, sus tejidos y vísceras.
Pero existe otra dimensión de los usos del cuerpo, y es su masiva puesta en acción bajo los parámetros de “salud” y “vida plena”, e incluso el de extremar sus potencialidades hasta llegar a un goce ilimitado. Es el caso de los deportes de alta competición, situaciones donde lo que se juega es trastocar ciertos límites del cuerpo. Esto conlleva a un cierto modo de goce, evitándose justamente hacerse cargo de los efectos del inconsciente.
Todas estas nuevas situaciones nos señalan que el cuerpo que se muestra en el síntoma es un cuerpo que no se resiste a ser globalizado y estandarizado. Recordemos que, por el contrario, fue el cuerpo de los síntomas histéricos el que, oponiéndose a la ciencia de su época, dio lugar al surgimiento del psicoanálisis.
Actualmente, y luego de más de 100 años de psicoanálisis, desde la orientación lacaniana podemos formular la siguiente pregunta: ¿para qué sirve el cuerpo? Es una pregunta que nos abre los caminos para la formulación de nuevos e interesantes interrogantes. ¿Es que acaso el cuerpo es siempre el mismo? Si el cuerpo es una construcción, ¿será a partir de la resonancia que el significante tiene sobre él? ¿Qué efectos produce el significante en el goce de cada quién?
En este renovado número del Aperiódico Psicoanalítico nos proponemos, nosotros los autores, quienes hemos contribuido apostando a este proyecto, recorrer, estudiar y debatir estos interrogantes.
En estos momentos, las palabras no sólo cortan lo real del viviente para hacer de eso un cuerpo. La ciencia y el arte, de manera cada vez más enfática, usan los cuerpos como objetos estandarizados. Frente a este estado de cosas, el psicoanálisis sigue avanzando tratando de ofrecer respuestas a un nuevo mundo de interrogantes que nos acechan cada vez más.



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